Hace unos días, como cada mañana, le puse a mi peque, unos pantalones vaqueros nuevos para ir al cole. Supongo que, como a todas las madres, me gusta que vaya bien vestido, con la ropa limpia, peinado y perfumado, echo un pincel, vamos. Salió de casa limpio, oliendo a suavizante y a colonia nenuco. Y como siempre, al mirarlo, me pregunté (mas bien temí) cual sería su aspecto a las 5 de la tarde. Estaba lloviendo, así es que pensé, que como no saldrían al patio, no había nada que temer. Sobre las 2 del mediodía se podía entrever, un rayito de sol, pero la hora del recreo ya había pasado. Cuando llegué a la puerta de la clase, distinguí su cara apesadumbrada, a través del cristal de la puerta. Salió diciendo:
-Mami, perdona, ha sido sin querer (todo esto haciendo pucheros).
No sabía a qué se refería, hasta que bajó su mirada, hacia las rodillas, señalándome sendos agujeros, uno en cada pernera. Me puse de todos los colores, estaba a punto de estallar y pegarle dos gritos de estos que se escuchan a varias manzanas a la redonda (hacía 2 días, que había roto otro par de pantalones), cuando le pregunto que ¿qué había estado haciendo?, con la carita de pena, todavía en marcha, me dice:
- Mami, es que dejó de llover y después de comer salimos un poquito al patio, y como había charcos y estaba mojado, estábamos "jugando a caracoles" yo y Francesc.
Habían visto un caracol y decidieron imitarlo. Mi cara, roja por la furia, acabó explotando en una carcajada, no pude evitarlo.
-Mami, perdona, ha sido sin querer (todo esto haciendo pucheros).
No sabía a qué se refería, hasta que bajó su mirada, hacia las rodillas, señalándome sendos agujeros, uno en cada pernera. Me puse de todos los colores, estaba a punto de estallar y pegarle dos gritos de estos que se escuchan a varias manzanas a la redonda (hacía 2 días, que había roto otro par de pantalones), cuando le pregunto que ¿qué había estado haciendo?, con la carita de pena, todavía en marcha, me dice:
- Mami, es que dejó de llover y después de comer salimos un poquito al patio, y como había charcos y estaba mojado, estábamos "jugando a caracoles" yo y Francesc.
Habían visto un caracol y decidieron imitarlo. Mi cara, roja por la furia, acabó explotando en una carcajada, no pude evitarlo.

Estado en el que quedaron los pantalones por Lenore
Como resistirse a esa inocencia! un beso
ResponderEliminarGenial, yo me acuerdo que la última que jugué a caracoles acabe comiendome todas las lechugas existente en un millon de km. ala redonda. Mágico, muy mágico!!
ResponderEliminarSi llevaran pantalón corto no romperían las perneras, simplemente porque no jugarían a caracoles.
ResponderEliminarEn otros tiempos los niños no jugaban a caracoles porque llevaban pantalón corto hasta la adolescencia. Muchos años de pantalón corto y sin embargo pocos de infancia.
eh...¿en qué consiste exactamente lo de jugar a caracoles? jeje, disculpa mi ignorancia...jaja
ResponderEliminarMaru: Jugar a caracoles significa, poner el culito en pompa, el cuerpo pegado a tierra y arrastrarse con las rodillas. Ocurrencias, las de mi niño...;-)jajajajaja
ResponderEliminarjajajajaja vaya tela jajaja qué bueno, imitando a los caracoles! xD Yo en vez de eso me los metía al bolsillo. No veas para quitarles el moco pegado a la tela... vaya curro para mi madre! xDD
ResponderEliminarHAS PENSADO QUE EL NIÑO NO TE DIJO LA VERDAD QUE TU ESPERAVAS,POR ESO TE REISTES, EL NIÑO VIO FRAGUAR ROTOS A MAYORES, SU CONCIENCIA FRABICO SU ROTO,PARA NO DAÑAR TU OJOS
ResponderEliminarSU INSCONCIENCIA, INVENTO UNA VIVENCIA EXPRESA PARA VOS´
,.,.-'¡P,.,.,'¡E,.-´`,P,.,.-`'¡,.E